La historia comienza sobre un continente flotante en el cual, tras un terremoto, un joven de la villa de Ur descubre un Cristal en una cueva a las afueras de su pueblo le dice que los Cuatro Guerreros de la Luz han de restaurar el equilibrio de la Luz y la Oscuridad para evitar la destrucción del mundo. El chico, de nombre Luneth, es huérfano al igual que otros tres jóvenes del continente: Arc, Refia e Ingus. Tras reunirse, empezará una viaje en el que tendrán que desentrañar la manera de derrotar a la oscuridad que se cierne sobre el futuro.

Uno de los platos fuertes para el lanzamiento de la Nintendo DS fue este remake de la tercera entrega de Final Fantasy, un título que únicamente vio la luz en Japón para la consola Famicon (A.K.A. N.E.S.). Debido a mi reciente afición por esta saga de RPGs consoleros, me puse manos a la obra para conseguir que los cuatro protas se carguen a los malos y las florecillas sigan creciendo a orillas de ríos de agua cristalina.

Lo primero que nos encontramos al arrancar el rom… ejem, digo… el cartucho, es una atractiva introducción pre-renderizada que trata de unir al juego de la manita con últimas entregas de Final Fantasy, por lo menos el estilo es el mismo. El motor gráfico del juego, íntegramente en 3D, es muy atractivo recordando, por momentos, al de Final Fantasy VII. La poca movilidad de la cámara es, probablemente, el único defecto. La música la compuso, por supuesto, Nobuo Uematsu durante una época en la que la música de videojuegos era totalmente repetitiva. A pesar de haber renovado la calidad del score sigue habiendo esa repetición que puede llegar a molestar si tenemos un día tonto. Únicamente en la batalla final han mantenido la música con la calidad 8 bit y el contraste de los sonidos “old school” con los nuevos gráficos resulta muy interesante.


Una escena cinemática del juego

Curiosamente, Final Fantasy III ha sido el tercer título de la serie que he llegado a completar. He de decir que la historia de FF III no es para tirar cohetes dejando casi al desnudo el verdadero sentido de los juegos de esta saga, que no es otro que el de matar bichos para ir subiendo de nivel y “asín” sucesivamente. Como aliciente, la historia nos ira dando a conocer personajes que se unirán a nosotros durante misiones específicas otorgándonos la sensación de estar escoltando a alguien y de que somos útiles.

El sistema de juego tiene otra cosa para evitar que se nos haga todo demasiado repetitivo: el sistema de trabajos. Nuestros personajes comienzan como piltrafillas sin estudios por lo que tendremos adiestrarlos en las artes que más nos interesen, el abanico es amplio y se va ampliando a medida que vamos avanzando en el juego. Podremos escoger entre guerreros, ladrones, monjes, magos, vikingos, fontaneros, electricistas… pero no hay payasos. Yo me pasé el juego con un ladrón, un mago rojo, un mago blanco y un ninja. El mago blanco es más o menos imprescindible y el ladrón será necesario para acceder a través de algunas puertas. El resto casi que da lo mismo. Mientras inviertas horas matando monstruos y tengas un nivel alto, no tendrás dolores de cabeza cuando llegues a algún jefecillo.


Escenita de batalla

El juego tiene algún error garrafal como la imposibilidad de saltar las escenas cinemáticas o guardar partida durante el final. Para afrontar el final desde el último punto de guardado (el mapa) hasta el final pueden pasar perfectamente entre 45 y 50 minutos haciendo que te mueras del asco si te matan y tienes que empezar otra vez, sobretodo por la ya mencionada imposibilidad de pasar las escenas cinemáticas.

Aún así, es un buen título en el catálogo de la peque de Nintendo y ya estoy deseando que llegue el remake de Final Fantasy IV para poder disfrutarlo.

Enlaces relacionados

La web oficial europea
Información en la Wikipedia

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