Origen (Inception)

inception_poster1 Dominic Cobb (Leonardo DiCaprio) en un extractor, un ladrón de secretos que se infiltra en la mente de sus objetivos a través de los sueños. Precisamente una de sus victimas, el Sr. Saito (Ken Watanabe), un poderoso hombre de negocios le propone un trabajo impresionado por las habilidades de Cobb. El trabajo no se trata de extraer si no la de sembrar una semilla en la mente de Robert Fischer (Cillian Murphy), el hijo del rival directo de Saito el cual está a punto de heredar el imperio de su padre. A cambio Saito ayudará a Cobb a volver a Estados Unidos, ya que problemas con la justicia se lo impiden. Cobb se prepara para el trabajo con la ayuda de su amigo y extractor Arthur (Joseph Gordon-Levitt), la arquitecta Ariadne (Ellen Page), el forjador Eames (Tom Hardy) y el químico Yusuf (Dileep Rao). Sin embargo, estar en un sueño con Cobb supone toparse con su subsconciente torturado por la presencia de Mal (Marion Cotillard), su esposa.

Corría el año 2001 y, después de jugar con la memoria en «Memento«, a Christopher Nolan le apetecía seguir trasteando con la mente con «Inception«, esta vez con los sueños. Sin embargo el joven director no se atrevió a realizar un trabajo de tal envergadura y dejó el guión en el cajón hasta que tuviera más tablas. Hoy mucha gente le agradece que se hubiese entrenado duro antes de realizar otra de las joyas de la de ciencia ficción del siglo XXI.

Como lo leéis, «Inception» es un instant classic en un género que últimamente esta recibiendo mucha fuerza gracias a nombres como Neill Blomkamp o Duncan Jones. Sin embargo, la película ha llegado, al igual que «El caballero oscuro«, bajo la sombra de ese bicho grande y feo llamado hype, capaz de crear prejuicios tanto como enaltecer el fanboyismo. Así como vi la anterior película de Nolan bajo ese hype y fui capaz de ver sus defectos, con «Inception» me cuesta verlos. Aunque haberlos los habrá, me traen sin cuidado. Me encantan las películas corales y los actores aquí no están para robar protagonismo a la historia sino que están completamente al servicio de ella, con la contribución justa. El juego metafísico es extraordinario, aunque las escenas de acción son bastante sucias e incluso cutrillas, a excepción de las aventuras de Gordon-Levitt en el hotel (sin duda otra escena icónica que pasará a los libros). Nolan ha creado una cinta que no deja indiferente y crea discusión. Eso es lo gonito de las pinículas.

Ah. ¿Sabéis lo mejor de todo? No está rodada en 3D.

Artículos relacionados