Alan Wake es un reputado escritor neoyorkino que sufre una crisis creativa. Para deconectarle de su ajetreada vida, su mujer, Alice, le lleva al tranquilo pueblo de Bright Falls. Sin embargo allí empezaran a ocurrir cosas extrañas. La oscuridad parece estar viva, volviéndose en contra de Alan, secuestrando a Alice y utilizando la imaginación de este para ganar fuerza. Desorientado, Alan comenzará a investigar siguiendo como pista las páginas de un manuscrito que no recuerda haber escrito. Las palabras plasmadas en él parecen ser premonitoras, pues todo lo reflejado en dichas páginas se cumple.

Este es el primer juego que adjunto también a la categoría de series ya que, al fin y al cabo, tiene el mismo tratamiento. Alan Wake se presenta de la mano de Remedy Entertainment, estudio que en su día se glorificó con la aparición de Max Payne, un juego de acción en tercera persona que despuntaba por su recursos narrativos. Con Alan Wake, un título que ha contado con la friolera de cuatro años de desarrollo, nos encontramos con un juego con bastante acción pero con un factor psicológico importante.

Al contrario de lo que se puede encontrar, el argumento no es una excusa para desarrollar las partes de acción sino que son estas las que enriquecen la exploración y avance a lo largo de la trama. Su carácter episódico permite dividir la historia y otorgar descanso al jugador-espectador. Cada episodio continua la historia pero se despide del bagaje del capítulo anterior, pudiéndolo encarar como una experiencia más en el pueblo de Bright Falls. Todo un Twin Peaks interactivo

El pueblo de Bright Falls y sus alrededores son los otros protagonistas absolutos del título. El trabajo técnico de recrear los paisajes, bosques y montañas es encomiable. Tal vez la catarsis paisajística no sea la misma que ofrece Red Dead Redemption pero desde luego se acerca y a uno le dan ganas a uno de alquilarse una cabaña en el pueblo para disfrutar de las vistas de Cauldron Lake. Piano y mucha cuerda, por orden del compositor Petri Alanko, para la banda sonora que ambienta las andanzas de Alan por el pueblo, a parte de la magnífica selección de canciones. Cabe destacar el excelente doblaje español destacando el papel protagonista de Lorenzo Beteta (voz habitual de David Duchovny y Mathew Fox) y las voces de Conchi López (os sonará más si os digo Buffy) y Salvador Aldeguer (habitual doblador de Charlie Sheen, entre otros). Para un juego que doblan bien en español, había que darle kudos. Eso sí, alguna pequeña metida de pata de traducción se puede intuir en algunos momentos.

En definitiva, Alan Wake es uno de esos motivos por los que compadecer a los que no poseen una Xbox 360 ya que es una experiencia imprescindible para un ávido jugador. Existen dos capítulos adicionales, a modo de contenido descargable, que sirven de nexo entre esta y la futura segunda temporada. Esperemos que no tarden otros cuatro años en sacarla.

Si queréis saber más, tenéis un análisis más detallado en xboxgo.es.

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