Otomen (オトメン(乙男))

Desde pequeño, a Asuka Masamune (Masaki Okada) siempre le ha gustado coser, cocinar y coleccionar cosas monas. Cuando su padre decide abandonar el hogar para cambiarse de sexo, su madre (Mirai Yamamoto) le hizo prometer a Asuka que seguiría el camino adecuado para convertirse en un hombre hecho y derecho. Para asegurar la estabilidad emocional de su madre, Asuka decide ocultar sus femeninas aficiones y se convierte en el campeón de kendo nacional en representación de su instituto. Una nueva estudiante, Ryo Miyakozuka (Kaho), entablará amistad con Asuka. La joven destaca por tener un carácter muy masculino debido a la severa educación de su padre. A ojos de todo el mundo Asuka y Ryo son la pareja ideal, aunque ellos serán los últimos en darse cuenta.

Otomen es un término nipón que acuña a los chicos con aficiones de chica y de ahí el título de la serie. No solo en el personaje de Asuka se refleja dicha descripción, todos los personajes masculinos con cierto peso en la serie tienen aficiones consideradas femeninas. Hajime Tonomine (Ryo Kimura) es el rival inmediato de Asuka en el dojo pero es un experto en maquillaje. Juta Tachibana (Kazuma Sano), el mejor amigo de Asuka, en realidad es un dibujante de shojo manga escondido bajo el pseudónimo de una mujer. Ariake (Koji Seto) siempre ha sido mono y ese trato le ha llevado a comportarse como una niña.

Los personajes femeninos no estan muy allá que digamos. Sorprende la elección de una actriz con tan poco carisma para protagonizar la serie. La madre de Asuka, interpretada por Mirai Yamamoto, es de un machismo extremo. El único personaje femenino que me ha hecho gracia es el de la «mala» de la película, Miyabi (Mirei Kiritani), por su cómica manera de hablar el japonés ultra formal.

De todos los doramas que he visto, que no son pocos, este es con diferencia el más histriónico que he visto nunca. Chistes malos (aunque alguno me ha hecho gracia), policias, fantasmas, parodias de otras películas y clichés llevados al otro extremo del universo caracterizan esta adaptación del shojo manga homónimo de Aya Kanno. El mensaje que quiere dar la serie es que no importa las aficiones que tenga una persona, eso no lo hace ni mejor ni peor. Sin embargo, por muy honesta que parezca la intención, los clichés dejan en evidencia cosas todavía más absurdas, como los matrimonios por conveniencia o el absurdo mundo de las artistas shojo.

De ninguna manera Otomen se puede calificar como un dorama costumbrista ni representativo de la sociedad nipona. Ameno, pero prescindible, sería la mejor manera de describirlo.

Enlaces relacionados
En d-addicts
En jdorama.com

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