Paul

Graeme (Simon Pegg) y Clive (Nick Frost) son dos amigos que viajan desde Inglaterra a Estados Unidos para asistir a la ComiCon de San Diego y realizar un viaje por la ruta de avistamientos de OVNIS más popular de américa. Durante el recorrido se topan con Paul (Seth Rogen) un extraterrestre que lleva tiempo trabajando para el gobierno y convertido en presa de este al convertirse su fisionomía en el único secreto que no ha podido desvelarles. Para evitar acabar abierto y diseccionado, Paul pedirá ayuda al par de frikis británicos.

Pegg y Frost se convirtieron en pareja cómica de la mano del también Edgar Wright gracias a su colaboración en la serie Spaced y las geniales películas Shaun of the Dead y Hot Fuzz (me niego a usar los horribles títulos españoles). Esta vez el duo británico hacen las veces de guionistas pero tienen que conformarse con Greg Mottola en la dirección, con poca fortuna.

Paul se trata de una road movie echa por frikis para frikis, llena de guiños a películas como E.T. o Encuentros en la fase. Sin embargo, el guión es bastante simplón, previsible y carece de la chispa de los trabajos que Pegg y Frost hicieron con Wright. Me suena raro al decir esto pero estamos ante una producción demasiado ochentera. El aporte femenino de Kristen Wiig es insuficiente así como es todo un pecado desperdiciar a Jason Bateman de la manera en que lo hacen.

En resumen, Paul es entretenida y nada más, ya que fracasa en todo aquello que acertó Fanboys. Por cierto, la película se estrenó la semana pasada en nuestro país con casi cinco meses de retraso, así que si queréis verla mejor si hacéis rabiar a la Sinde bajando un rip en alta definición.

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