L.A. Noire

Al regresar de su participación en la Segunda Guerra Mundial, Cole Phelps (Aaron Staton) se establece con su familia en Los Angeles e inicia su carrera como policía. Sus impresionantes dotes deductivas le llevarán a convertirse en uno de los mejores detectives del departamento. Asesinatos y corrupción harán que el mundo de Cole de una vuelta radical mientras se debate entre sus decisiones morales.

L.A. Noire es una producción de la todopoderosa Rockstar Games desarrollada por el estudio Team Bondi, quien con este realizó su primer y último juego. A pesar de las abrumadoras notazas que recibió, polémicas internas y chanchullos con el estudio dieron con su reciente cierre. Pero dejémonos de marujeos y vayamos al grano con el juego de marcianitos este.

Este juego mola por muchos motivos. Uno de ellos es la revolucionaria e innovadora técnica de captura de movimiento con el que han recogido las interpretaciones de los actores involucrados en la producción, captando con una asombrosa perfección todas y cada una de las expresiones de cuello para arriba. Muchos de los rostros que veréis aquí os resultarán familiares, no en vano comparte dirección de casting con la misma Mad Men, como bien se puede uno imaginar viendo al prota y a algunos de los secundarios que van apareciendo. Los Angeles de 1947 se presenta en un basto mapeado recreado con más de un millar de fotografías aéreas de la época. Vamos, que pasearse por el mundo vintage implementado en este juego es una gozada.

Ahora es cuando vienen los «peros». La innovadora y mecánica, de investigar e interrogar, entretiene y divierte durante los primeros casos, luego se transforma en rutina. A parte de coleccionar coches y otros elementos, poco se puede hacer en el extenso  y desaprovechado mapeado debido a la forzada linealidad de la historia. Y no, en modo libre tampoco hay mucho que hacer más allá de resolver las limitadas incidencias urbanas. El juego cuenta con un guión poco más que correcto pero que no consiguió que empatizara con el personaje, dejándome con cierta indiferencia al final. Hay casos muy bien planteados, que despiertan interés, pero no siempre siguen esa tónica. Como aventura gráfica o como juego de acción, los recursos de los que cuenta L.A. Noire hacen que este parezca un bebé metido en una camiseta XXL, eso si, de algodón del bueno.

A pesar de lo comentado, el juego tiene un temple de cinco estrellas que hace que te interese seguir jugándolo, de hecho yo lo he exprimido al 100% y probablemente vuelva a enfundarme en los zapatos de Cole Phelps para jugar a algunos de los casos adicionales añadidos como contenido descargable. Pero eso será más adelante, ahora os toca a vosotros.

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