Siguiendo la historia de amor con la BBC, hemos visto ya la segunda temporada de Sherlock. En esta, Sherlock Holmes (Benedict Cumberbatch) comienza a ser una celebridad gracias al blog de su compañero John Watson (Martin Freeman).  Igual que la primera temporada, la serie consta de tres episodios de largo metraje y consistencia argumental propia. La serie sigue su buen curso solo bajando un poco el nivel en el segundo episodio. Y es una lástima ya que se trata del basado en «El perro de los Baskerville«, una de las historias más populares de Conan Doyle.

En esta temporada vemos como Sherlock es capaz, a su manera, de tontear con las mujeres. Pero solo una mujer, la dominatrix Irene Adler (Lara Pulver) es capaz de despertar el interés del peculiar Holmes. Pero lo que más ha levantado ampollas esta temporada ha sido el enfrentamiento de Sherlock con su archienemigo, James Moriarty (Andrew Scott). El último episodio de la temporada es de traca y nos tiene atentos constantemente hasta el desenlace, con un final que puedes o no compartir, pero desde luego no deja a nadie indiferente.

Debo reconocer que, en ocasiones, Sherlock habla de una manera que recuerda demasiado al Doctor, sobretodo cuando habla rápido. Pero a pesar de compartir «papá», Sherlock es una nueva prueba patente del magnífico talento de Steven Moffat para la narrativa friki. Esta temporada sirve para confirmar que esta es  (otra más de la BBC) una serie imprescindible.

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