Dragon Age II

Cuando los engendros oscuros toman Ferelden, Hawke y su familia se ven forzados a exiliarse a la ciudad de Kirkwall, antiguo hogar de su madre y colapsada por refugiados.  Hawke y los suyos logran entrar en la ciudad con la condición de servir durante un año, lo que les lleva a descubrir aventuras, intrigas políticas, peligrosos cultos de magos de sangre, dragones, mazmorras, etc, etc.

Hace unas semanas ya que completé la historia de la secuela de Dragon Age: Origins, y no quería que se perdiera mi opinión en el olvido. Así que seré breve. Cuando digo que he completado la historia, lo he hecho de uno de los arcos argumentales de este action RPG que no hace justicia a la franquicia. Bioware, la desarrolladora, nos tiene acostumbrados a grandes joyas como las saga de Star Wars: Knights of the Old Republic o Mass Effect. Con Dragon Age: Origins volvieron a meterse al público en el bolsillo por lo que las expectativas de Dragon Age II eran bastante altas y acabaron por aplastar el resultado final. ¿Significa esto que es un mal juego? En absoluto. Significa que no es lo que se esperaba.

Normalmente un RPG tiene de trasfondo, a parte de una evolución de los personajes, una aventura que conlleva un viaje, pasando de mazmorra a mazmorra abriéndose camino a golpe de espada y lanzamiento de hechizos. Ese es el principal escollo de este juego. Tal viaje no existe, en todo caso alguna excursión. Al verse confinados en la ciudad de Kirkwall y alrededores, es fácil que los jugadores hayan dado la espalda a Bioware, sin embargo el juego en sí es bastante entretenido a pesar de la repetitividad de la que peca en ocasiones.

A pesar de todo, cuando comencé a jugarlo no cambié el disco del lector hasta pasármelo. Así que es definitivamente algo a su favor. ¿Por qué? Es tan simple que no da pereza meterse a una misión, y luego otra… y luego otra… así hasta que te lo pasas. Únicamente me atasqué en el final del segundo acto, de los tres que conforman el juego, luchando con el malvado Arishok. Vencer a ese bastardo fue la sensación más gratificante que me hizo sentir Dragon Age II. El tema de los personajes y las relaciones entre ellos también ayuda a que te intereses un poquito, por supuesto, enrollarte con alguno de ellos te supondrá un logro. Yo me casé con la elfa con cara de pánfila.

Lo dicho, no es un buen RPG pero no es un mal juego. 7.

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