Moteki (モテキ)

A sus 30 años, Yukiyo Fujimoto (Mirai Moriyama) desconoce lo que es una relación amorosa y su trato con el sexo opuesto ha sido tortuoso. La casualidad quiere que Yukiyo empiece a recibir mensajes y a tener contacto con todas las chicas con las que ha tenido algo de trato. La primera es Aki Doi  (Maho Nonami), antigua compañera de trabajo con la que comparte su afición por la música indie. La jovencita fotografa Itsuka Nanashiba (Hikari Mitsushima) se cruza poco después por su camino. Justo cuando no sabe hacia quien dirigir sus esfuerzos aparece Natsuki Komiyama (Rio Matsumoto), la chica de la que se enamoró por primera vez. Solo su compañera de la infancia Naoko Hayashida (Rinko Kikuchi) es capaz de ayudarle a lidiar con su indecisión.

Moteki es el nombre por el que se conoce al hecho de estar en el punto de mira de varias mujeres a la vez y el que dio nombre al manga de Mitsuro Kubo , en el que se basa la serie. Doce capítulos de media hora cada uno, dan de sí para contar esta etapa de la vida de Yukiyo, cuyos pensamientos en forma de voz en off y ciertos momentos bizarros le dan el toque de humor del que hace gala, el verdadero ingrediente del éxito de la serie que le llevó a obtener el galardón al mejor dorama de 2011.

Sin embargo, mientras que los primeros episodios son bastante divertidos, a mitad de serie comienza a perder frescura y no remonta hasta que se acerca el desenlace. El factor que hace que pierdas la empatía con el personaje principal es el peculiar concepto que tienen en Japón sobre las relaciones y ciertas situaciones resultan verdaderamente marcianas ante el ojo occidental. Aún así probablemente, de todos los doramas que he visto, es el que trata el tema de las relaciones de manera menos naive. El final imprevisible también le añade mérito.

Mirai Moriyama hace un trabajo muy bueno, mientras que en la parte femenina únicamente Mitsushima y Kikuchi (a la cual, por cierto, veremos trabajando para Guillermo del Toro dentro de poco) ofrecen un trabajo digno ya que Nonami y Matsumoto tienen el pesado estigma de modelo pasada a actriz y poco aportan, a parte de caras monas. Cabe destacar la genial banda sonora con presencia indie.

Dorama totalmente recomendable si estás dispuesto a hacer concesiones a ciertos aspectos de la cultura japonesa. 7,5.

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