Bioshock Infinite

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Necesitaba romper brevemente el hiatus del blog para evangelizar la palabra del profeta Comstock y recomendaros Bioshock Infinite. Algunas veces pasa que la fuerza narrativa de un juego se mea encima del séptimo arte. La subjetividad de los eventos y la capacidad de inmersión del medio produce sensaciones que raro es que nos pueda proporcionar una película. Puede que no sea perfecto, pero el universo creado por Ken Levine en la saga Bioshock rezuma encanto, a la par que sordidez, por todos los lados. Infinite nos ubica en la ciudad voladora de Columbia, a principios de siglo XX, y en la piel de Booker Dewitt un excombatiente convertido en mercenario que tiene la misión de encontrar una chica. Y que chica. Elizabeth se ha convertido por méritos propios en un icono.

Señores de Irrational Games, bravo. Me ha encantado y, lo más importante, no habéis decepcionado a los seguidores de la saga. 10.

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