Dragon-Ball-Z-battle-of-gods-(2013) PosterLord Bills, uno de los dioses de la destrucción, despierta tras un letargo de más de tres décadas para enterarse de que los habitantes del planeta Vegeta se han ido de madre haciéndose fuertes. Teorizando con la existencia de un dios Super Sayajin, Bills acude a la Tierra al encuentro de estos, con la esperanza de encontrar el reto que ello supone y amenazando con destruir el planeta si se siente decepcionado. Es de esperar que Son Goku y sus amigos se enfrentarán a Lord Bills para evitar un desastre.

Uno es esclavo de su infancia así que,cuando anunciaron una nueva película de Dragon Ball Z tenía asumido que acabaría viéndola. Dragon Ball Z: Battle of the Gods nos sitúa en un punto intermedio tras la batalla contra Boo y el epílogo que sirve de final al manga. Francamente, no podía estar más decepcionado. Bueno, vale que Dragon Ball Z ya suponía una degeneración al espíritu inicial de la serie, pero esperaba algo con más “chicha”.

La película les ha costado a la TOEI una millonada y se nota. La interesante mezcla de entornos 3D y animación convencional funciona bastante bien, sobretodo en las escenas de acción. Lamentablemente es lo único que le saca a uno del sopor que supone una historia intrascendente donde meten con calzador a personajes ya olvidados, como Pilaf y su troupe (recuperados en la infame Dragon Ball GT). Sin embargo, es de agradecer que apuesten fuertemente por el humor característico de los orígenes de la serie, aunque no atinen con la mayoría de gags. Ah, y sale Ten Shin Han.

Mínimo disfrute para nostálgicos y otra prueba patente de que Goku jamás debería haber crecido. 5.

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