El-Fill-que-vull-tindre-cartel-1Para mi, hablar de El Pont Flotant no solo es hablar de teatro sino de pedagogía. Ese ingrediente tan bueno que muchos dramaturgos no tienen en su despensa. Su última creación, «El fill que vull tindre«, está llena a rebosar de pedagogía. El espectáculo es fruto de un taller inter-generacional que reúne en el escenario actores y actrices que abarcan hasta 8 décadas, arropando con entrañable timidez a Pau Pons, Jesús Muñoz y Àlex Cantó en un trabajo de creación colectiva en el que no podía faltar Joan Collado, que evita el escenario en esta ocasión

Cuesta no emocionarse con una propuesta construida, como todas las de la compañía, desde la sencillez y la honestidad como la mostrada en este espectáculo que recoge, básicamente, todo aquello en lo que nos podemos reconocer como hijos, padres y abuelos. Recoge también el ser fiel a nuestros sentimientos y anhelos. El reconocer nuestros miedos. En aceptar la vida y sacar lo mejor de ella para nosotros y para los nuestros. Y, sobretodo, jugar. Jugar y no dejar de hacerlo jamás.

El trabajo de El Pont Flotant es un espejo en el que deberían mirarse todos aquellos que quieran hacer teatro de calado, de brillante minimalismo. No hace falta grandilocuencia. No vale la pena esforzarse buscando simbolismo retorcido. A veces es suficiente reflejar las cosas como són y teñirlas de optimismo.

Gracias, Pont Flotant.

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