Fando y Lis

fandoilisLa semana pasada la Sala Ultramar acogió la visión de Vesania Teatro, en concreto bajo la dirección de Olga Peris, de «Fando y Lis» del ¿excéntrico? Fernando  Arrabal.  ¿Y qué tal?  Pues bien, oiga, pero con matices.

El texto trata sobre un viaje simbólico hacia Tar, un destino que parece no existir pero es la meta de los personajes de esta historia. El concepto de llegar siempre al mismo sitio a pesar de tener intención de avanzar, no solo es el simbolismo de Tar sino el del eterno bucle en el que se ven inmersas las víctimas de violencia de genero. Fando y Lis estan en una de esas relaciones insanas en la que no pueden vivir el uno sin el otro, a pesar del progresivo deterioro físico y psíquico de Lis por parte de Fando.  Es tan intensa la relación entre estos personajes que la aparición de personajes externos estorban, como es en el caso de los hombres del paraguas. Los motivos por los que Arrabal decidió añadir a estos personajes los ignoro. Bien es cierto que el ahínco de discutir de estos, sin llegar a ninguna parte, es análogo al simbólico viaje a Tar. Personalmente, tras conocer la situación de Lis, lo que me pudieran contar estos tres personajes me traía sin cuidado, provocándome la desconexión como espectador durante parte del tramo medio del espectáculo. Yo quería saber que pasaba entre Fando y Lis. Únicamente la inclusión de estos personajes al final me parecía justificada, como un necesario coro que da fuerza a la tragedia (no es spoiler, se ve venir).

Buen trabajo, en general, de Olga PerisJuan Sastre y Alba Latorre realizan un trabajo excepcional como Fando y Lis, sin desmerecer el trabajo de Fina Pellicer, Sergio Reverón y Javier Cobo en los mencionados hombres del paraguas, a pesar de la naturaleza de su discurso.

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