vidas-en-conserva-cabanyal-intim__330x275Las ciudades son un peculiar terrario lleno de hormigas. Si pudiéramos tener la perspectiva para asomarnos a cada una de las vidas que alberga, podríamos descubrir infinidad de historias. Lamentablemente carecemos del punto de vista adecuado. Menos mal que está Anna Kurikka para ofrecernos la vista de pájaro de esa estampa urbana.

Tengo la suerte de conocer a esta pequeña finlandesa desde hace 10 años y es una de las mejores profesionales que conozco. Rigurosa e impecable en todo lo que hace, «Vidas en conserva», es su segunda creación propia con el mismo equipo: Ita Aagaard y Daniele Zappalà , en dirección y diseño de luces respectivamente.

En esta pieza, Anna Kurikka se convierte en – disculpad que recurra a esta comparación ultra friki – una especie de Uatu y ofrece un extracto de las vidas de varias personas que comparten marco metropolitano. Literalmente danzando sobre los «edificios», con gran dominio físico,  Kurikka se mete en la cabeza de sus observados ofreciéndonos sus sentimientos y pensamientos en un texto que no esta exento de crítica sutil y que, al terminar, nos invita a reflexionar sobre nuestros hábitos.

Como guinda, al verla en el marco de la última edición del festival Cabanyal Íntim, nos ofreció una muestra de una nueva realidad urbana posible, construyendo con la imaginación sobre un amplio solar que iba recorriendo alegre y pizpireta. Este simpático final es difícilmente reproducible en otros espacios, aún así no debéis perder la oportunidad de ver esta pieza la próxima vez que se os presente.

Brava, Anna.

 

 

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