Hace un par de años, fuimos a Espai Rambleta a ver una obra de teatro y no pudimos entrar. No había entradas y nos quedamos en la puerta con cara de bobos. Se trataba una co-producción de LUPA Teatre y Teatrencompanyia llamada “Lúcid“, una obra del argentino Rafael Spregelburd (¡salud!) traducida (y localizada) por Xavier Puchades, quien también dirige. El viernes pasado, en el Teatre L’Agrícola de Alboraya, pudimos cumplir el objetivo que teníamos aquella, ya lejana, tarde de domingo.

Lúcid” nos metió de lleno en la vida de una mujer, Teté (Verónica Andrés), ilustrando su tormentoso vínculo con sus hijos Lluc y Lucrècia (Alex Cantó y Arantzazu Pastor) aliviado por Darío (Álvaro Baguena)… o Daro… en fín, su… ¿novio… tenista… camarero? El caso es que este texto se regodea en la confusión pero, eh, que además hace más cosas que no me veo con el valor de comentar por miedo a destrozar el final porque, sí, esta es de esas obras en las que al final descubres que Charlton Heston ha estado en la tierra todo el tiempo. Tal vez se podría clasificar como final deus ex machina, lo que hace que el desarrollo de la obra hasta llegar a esa conclusión pierda algo de relevancia y uno pueda pensar que se podría haber ido al grano más pronto. Pero me voy a marcar el “ranciofact” ese de que lo que importa es el camino, no el destino. Hay mucho que descubrir sobre la gran Teté, como escucharle hablar sobre “Mujercitas”, o saber más sobre los sueños lúcidos de la mano de Lluc, o conocer la diferencia entre Morella y Miami. En definitiva, “Lúcid” es un montaje que se disfruta por los momentos que ofrece. Por eso y por las grandes interpretaciones del reparto y la dramaturgia de Puchades. Ea.

Podéis consultar por donde andará la obra desde aquí:

Lúcid (en gira)

 

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