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Estos últimos días la noticia linuxera ha sido el lanzamiento de una versión estable del entorno gráfico KDE 4. Tras unos días probándolo puedo decir que las nueva KDE apuntan buenas maneras pero el lanzamiento ha sido un tanto precipitado y no ha sabido mantener las expectativas de los usuarios. La principal novedad es que las nuevas KDE se basan en un escritorio al que han llamado Plasma logrando plena integración de los widgets o “plasmoides”, algo que ya se hacía con Karamba. Mediante un menú podemos arrastrar en nuestro escritorio pequeñas aplicaciones para facilitarnos el trabajo o, simplemente y hablando claro, pijaditas.

A parte no hay mucho más que ver. Apenas tiene programas, las opciones de configuración son mínimas, el tema “oxygen” no es para tirar cohetes y al task manager le da por desaparecer para no volver. Eso si, en general parece bastante más ligero. Por lo menos me lo parece a mí.

A la espera de una versión decente, estoy con un hibrido de KDE 3.5 y 4. Estoy bajo 4 pero sigo usando el Kicker y otras aplicaciones de 3.5 cuyas versiones de KDE 4 no me convencen, como el Kopete, por ejemplo.

Tiempo al tiempo. Mientras tanto, probarlo y me contais.

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