Un pingüino en mi manzana

Después de casi dos meses de disfrutar exclusivamente OS X en mi equipo doméstico, al fin me atreví a instalar Linux en mi Mac Mini. La razón por la que he tardado tanto en hacerlo ha sido básicamente la pereza. Y es que viendo los tutoriales kilométricos con mensajes de advertencia que corren por ahí es normal. Por eso decidí estar en la iparty para hacerlo, para tener una red de seguridad de compañeros frikis con Mac a los que consultar en caso de problemas. Lo que no me esperaba yo, es que el proceso fuera tan fácil y seguro, tanto que me arrepiento y avergüenzo a la vez de haber tardado tanto. Con tan solo tres pasos (menos que el chiki chiki), podremos disfrutar de dos excelentes sistemas operativos en nuestro equipo. Eso sí, en un Mac OS X con sistema Leopard. ¿Por qué? Lo explico en el primer paso.

mac-ubuntu.jpg

1.- Particionado

Leopard posee una aplicación llamada Bootcamp, existe una versión beta para Tiger pero no tiene soporte y esta dejada de la mano de Jobs. Dicha aplicación fue ideada para poder instalar MS Windows en los equipos de Apple (si, se lo que estáis pensando la mayoría). Lo primero que hace con el Bootcamp es realizar una partición limpia en el disco duro de nuestro Mac. Le asignamos la capacidad de la partición de “Windows” arrastrando con el ratón el separador de las particiones. Tal y como se puede ver en la imagen que he robado de aquí.

apple-bootcamp-create-second-partition.png
Pincha para que crezca como ultraman

Cuando hayamos distribuido las particiones de manera necesaria, le damos a particionar y se pondrá a la faena. Debo decir que ya lo intenté hace tiempo y en aquella ocasión me dió un error. Semanas más tarde lo volvi a intentar y funcionó sin problemas, desconozco los factores que hacen que falle pero si os da error no os preocupeis, volvedlo a intentar. Al terminar nos pedirá el disco de instalación de Windows, es el momento idóneo para despedirnos de Bootcamp.

2 .- rEFIt. Menú de arranque

Lo siguiente que vamos a hacer es instalar rEFIt, un programa que, al instalarse, se aloja en la EFI de nuestro Mac y que realizará las labores de menú de arranque en el que podremos seleccionar la partición o dispositivo desde el que queramos arrancar, incluidos CDs y discos duros externos, algo realmente útil. Una vez instalado, abrimos un terminal y lanzamos los siguientes comandos.

$ cd /efi/refit
$ ./enable.sh

Introducimos el CD de instalación de Linux, Ubuntu en mi caso, y reiniciamos el equipo. Cuando el equipo tire a arrancar de nuevo nos encontraremos con un atractivo menu que luce más o menos así.

refit-screen.jpg

Evidentemente sin el logo de windows. Nos encontraremos con la opción de ejecutar desde el CD, ya solo por eso vale la pena refit. Ejecutar desde el CD pulsando C es un poco tedioso, nunca sé si pulso poco o mucho…. eeer… bueno, le damos a nuestro CD de linux y ya solo queda la…

3.- Instalación

Si habéis instalado Linux aquí hay poco más que contar. La instalación de Ubuntu es muy fácil. Simplemente tenemos que escoger la partición fat32 para formatear a ext3 y poner el punto de anclaje “/”, si queréis añadir swap solo tenéis que reajustar la partición y listo.

Una vez instalado y expulsado el CD, nuestro equipo se reiniciará mostrando la partición de Linux en el rEFIt. Ya tenemos dos sistemas operativos maravillosos en nuestro precioso Mac Mini. Aquí os dejo un screenshot de mi Ubuntu con el compiz a tutiplen.

compiz-luenorg-1.jpg
Pincha para verlo de guays

Resumiendo los ingredientes son:

1.- Bootcamp (Incluido en Leopard)
2.- rEFIt
3.- Una distribución de Ubuntu o Kubuntu.

¡Y listo! Solo quedará la duda sobre que sistema operativo arrancar cuando estéis en el rEFIt. Yo lo tengo claro cuando se trate de programar y trabajar, sin duda tirare a Linux y dejaré el trabajo multimedia para OS X. De todas formas, estoy convencido de que convivirán muy bien.

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