El síndrome de Platón

Decía Platón, en su popular mito, que encadenados dentro de una caverna han pasado toda su vida unos prisioneros. Han vivido acostumbrados a contemplar las sombras que proyecta una hoguera situada a un nivel superior por delante de la cual circula otra gente. Evidentemente, los prisioneros adoptan las sombras como la realidad ya que su existencia se ha basado en esa experiencia y no conocen nada más. Un día, un prisionero logra desencadenarse y salir del rincón donde vivía apresado, contempla la hoguera y a las cosas y personas que producen las sombras y siente la necesidad de compartir esa realidad con aquellos que viven atrapados ante las sombras. Algunos le siguen, al principio la nueva visión les ciega hasta que sus ojos se acostumbran. Sin embargo otros toman por loco a aquél que pretende desencadenarlo y alejarlo de la seguridad de su realidad hasta el punto de amenazarlos de muerte si intentan poner un dedo encima de sus tristes cadenas.

¿Quien no se ha sentido Platón a la hora de defender el Software Libre? Hoy en día son muchos los prisioneros que viven encadenados a un software, contemplando una mera sombra de sistema operativo que se pasea ante los ojos de los desdichados que no se preguntan que hay más allá de la forma. Se sienten seguros sentados en un suelo lleno de gusanos e incluso pagan a sus captores por seguir disfrutando del espectáculo de sombras chinescas. Se regodean en, lo que podríamos llamar, la felicidad del ignorante. Aquel que haya visto más allá intenta, en vano, compartir la verdad con sus antiguos compañeros. ¿Que respuestas obtendrá? Vamos, seguro que os las sabéis de primera mano: «Es que salir es muy difícil», «Es que uso el Office», «S k xra jugar s la pUtA Kñaaa» ….

He usado la alegoría de la caverna de Platón porque realmente se ciñe muy bien a la situación del software. Imaginemos que la hoguera se apaga y dejan de aparecer las sombras. El prisionero (o usuario) jamás podrá saber el motivo del apagón y, lo que es peor, esta incapacitado para volver a encender la hoguera y dependerá de un carcelero (dejemos ese nombre en clave para los informáticos) para que vuelva a hacerse la luz. En el caso de un ex-prisionero en exterior, si desea su propia hoguera simplemente tiene que recoger leña, los carceleros son muy majos y, si no te ayudan a recogerla, te indican donde encontrar la que arde mejor. Esto neo-libres hacen muchas hogueras uniendo fuerzas y festejan todos juntos comentando la clase de leña que han utilizado o la disposición que han hecho de ella para lograr un fuego así o asá.

Rumores de esta alegría llegan a oídos de los prisioneros que permanecen, por temores infundados, encadenados en su cueva rodeados de insectos y mugre. Buscan justificar su condición y comienzan a criticar entre ellos a los osados. Los llaman raros, se ríen compartiendo falsas anécdotas y terminan mitificando a las sombras para reafirmar que su elección es la correcta. ¿No os dan penita?

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Todo esto , queridos lectores y lectoras, viene a invitar a la reflexión apelando a vuestra condición de usuarios y usuarias de un ordenador. Si estáis hartos de los bichos, la mugre y de los apagones de la hoguera. Si queréis mirar al sol mientras estáis usando vuestro equipo, sabiendo que podéis ver en cualquier momento la fuente de las sombras. Si queréis ser libres, romped las cadenas, aplastad la mariposa multicolor. Limpiad vuestro disco duro en pro de un sistema operativo libre y transparente. Porque un sistema operativo como toca, está al servicio del usuario y no al contrario. Un usuario jamas debería estar a merced de un sistema operativo. Por que es posible encender nuestro ordenador con la certeza de que nada ni nadie va a destruir nuestro trabajo, las imágenes de nuestros seres queridos e incluso de aquellas cosas de las que nos quieren privar las entidades de gestión de la cultura. Queridos lectores y lectoras. Sed libres. Salid de la caverna y contemplad el vasto y limpio mundo de Linux.

Sacad a relucir vuestras Ubuntus y Kubuntus, vuestras Debians, vuestras SlackWares, vuestras SuSes y Mandrivas. Si sois noveles, voy a recomendaros que os descargueis la última versión de Ubuntu Linux recién salida del horno. No quiero discutir si es la mejor distribución o no. Lo que si es cierto, es que Ubuntu es la que más se ha preocupado por acercar Linux al usuario.

No os quedeis en las sombras, por muy azules que sean.

¡ABRAZAD LA LIBERTAD!

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