Ender el Xenocida (Xenocide)

En planeta colonial Lusitania, Ender lleva esperando 30 años la llegada de su hermana Valentine para hacer frente a la amenaza del congreso estelar de destruir el planeta. La flota guerrera destinada a ello está contenida temporalmente por Jane, una entidad informática autónoma que vive vinculada a Ender . Pero la flota no es la única amenaza. Los humanos de Lusitania conviven con otras dos razas alienígenas: los pequeninos y los insectores. Los primeros están vinculados a un virus letal, la descolada. Sin la descolada los pequeninos no pueden vivir pero es capaz de destruir a los humanos. El virus tiene en jaque moral a Ender y su familia. Mientras tanto, en el planeta Sendero, una niña superdotada y comprometida con los dioses, tendrá la responsabilidad de averiguar el paradero de la flota destinada a poner fin al planeta enfrentándose a la mismísima Jane.

Ender el Xenocida” es la tercera entrega de la saga de Ender Wiggin. Con este libro, Orson Scott Card empieza a perfilar Lusitania como su Macondo particular y es que los avanzados toques de culebrón dan la impresión al lector de estar leyendo una versión espacial de “Cien años de soledad“. Pero no solo el dramatismo se incrementa en esta entrega también encontramos más debates filosóficos y, sobretodo, cristianos. Hay una cosa del libro que me gustaría discutir con el señor Card, si habeis leido el libro, y os interesa, leed el siguiente párrafo, de lo contrario podéis saltarlo.

[Cosa que me saca de mis casillas. con Spoiler]

El libro plantea la conversión cristiana de los pequeninos. Una facción de dichos pequeninos pretende desvincular el mensaje del espíritu santo de los humanos vinculándolo a la descolada, la cual facilita un tipo de “vida eterna” a su raza y les hace los verdaderos portadores de la verdad y fe cristianas. Al final, por culpa de dicha facción, ocurren muchas desgracias. Bien, el señor Scott Card profesa la “religión” mormona, originada por Joseph Smith el cual defendía, hablando en plata, que Jesucristo y Dios le habían concedido los derechos como único reestablecedor de la fe cristiana. Por supuesto, en Estados Unidos. Dame pan y llámame tonto pero… ¿no es lo mismo, Orson? ¿Acaso no estas criticando duramente lo que tanto defiendes? ¿Eh? ¿eh? ¿eeeh?

[/cosa que me saca de mis casillas]

Por otra parte, el rigor científico se va perdiendo derivando hacia lo fantástico. Los últimos capítulos del libro lo confirman. No quiero comentar nada para no spoilear. A pesar de no tener la misma frescura que las novelas antecesoras, el libro no es aburrido, presenta una evolución válida de los acontecimientos presentados en “La voz de los muertos” y deja un final completamente abierto que concluye en la siguiente novela “Hijos de la mente“.

Podéis leer una crítica más completa del libro en el blog de mrithail.

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2 comentarios en “Ender el Xenocida (Xenocide)

  1. La verdad es que la parte del final, con las pajas mentales, es realmente dolorosa… definitivamente, me gusto mucho más el siguiente, aunque ninguno de estos dos se acerca ni por asomo a la calidad de los dos primeros.

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