Haikei, Chichiue-sama (拝啓、父上様)
Ippei Tawara (Kazunari Ninomiya) trabaja de pinche en la cocina del restaurante Sakashita, uno de los mejores restaurantes del modesto barrio de Kagurazaka en Tokyo. La fundadora del Sakashita, Yumeko (Kaoru Yachigusa), lidera una coalición de vecinos que se enfrenta a un plan de demolición de parte del barrio para construir nuevas viviendas. Sin embargo, Ritsuko (Kayoko Kishimoto), hija de Yumeko y actual dueña planea acceder a los planes de la inmobiliaria azotada por los problemas económicos del restaurante. Ippei se verá envuelto en medio de dos bandos de la misma familia por presión de su madre Yukino (Reiko Takashima), antigua geisha y devota de Yumeko, a la que el joven le reprocha el hecho de no conocer la identidad de su padre. Entre tanto lío, Ippei conoce a Naomi (Meisa Kuroki) una misteriosa estudiante de francés por la que acabará enamorado.
Haikei, Chichiue-sama coge el nombre del arranque de la narración epistolar, “Querido padre” que el joven protagonista realiza de los acontecimientos a su desconocido padre. La serie se trata de un drama costumbrista sobre gente humilde muy bien desarrollado, llegando a recordar en ocasiones al estilo narrativo de Yasujiro Ozu. Ninomiya, conocido por protagonizar “Cartas desde Iwo Jima“, una de las obras maestras de Clint Eastwood, se reafirma en esta serie como uno de los mejores y más solicitados actores del cine y la televisión de Japón. El aspecto sencillo y cordial del joven le va como anillo al dedo al personaje de Ippei, el cual orquesta prácticamente toda la historia.

La serie se aleja del estereotipo del dorama mainstream, mayormente tontorrón y digerible, manteniendo un ritmo más bajo que resulta en escenas más respiradas. A pesar de tratarse de una serie dramática, no esta exenta, como la vida, de momentos de alivio cómico, normalmente de la mano del personaje de Tokio, un joven aprendiz interpretado por Yu Yokoyama que linda entre lo bobo y pesado pero, curiosamente, funciona. Aunque el personaje que más gracia me ha hecho ha sido el de Ruo (Takanori Kubo) un barman cuyo hobby es ser photobomber en diversos medios de comunicación. La parte más juvenil la pone Saki Fukuda (”Yatterman“) interpretando a Eri, la hija de Ritsuko. La parte más venerable corre de la mano de Tatsuo Umemiya, que da vida a Ryuji, el mentor de Ippei y el personaje con la cabeza más bien puesta de todo el dramatis personae.
En definitiva, un retrato estupendo del perfil del japonés humilde y trabajador en una serie que ofrece algo más que el dorama estándar de caras conocidas y argumentos de chichinabo.
Enlaces relacionados
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