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Back to the Future: The Game

Ha pasado un año desde que Doc Emmet Brown dejó a Marty McFly junto a los escombros de un DeLorean destrozado por un tren de mercancías. Con Doc desaparecido, el ayuntamiento pretende hacerse con su casa y el padre de Marty se encarga de supervisar la subasta de los bienes del científico, a pesar de no contar con la aprobación del joven Marty.

En plena subasta, una instancia del DeLorean aparece con Einstein, el perro de Doc, en el interior. Las pistas halladas en el interior del vehículo acaban por indicar que Doc está atrapado en 1935. El joven no se lo piensa dos veces y decide ir a auxiliar a su viejo amigo. El condensador de fluzo vuelve a brillar para Marty McFly.

Telltale Games es una desarrolladora conocida por intentar devolver su esplendor a las aventuras gráficas de antaño. Después de recuperar a la pareja de detectives Sam & Max y al mismísimo Guybrush Threepwood, entre otros, la compañía californiana se atrevió a meter mano a uno de los iconos de los 80 más queridos por los amantes de la ciencia ficción ofreciendo una aventura episódica protagonizada por Marty McFly. Afortunadamente, el resultado es correcto y simpático pero queda lejos de ser memorable.

Regreso al Futuro quedaba exenta de una representación digna en el mundo de los videojuegos. Unicamente en Japón, los usuarios de Super Nintendo (y más tarde los de emuladores) pudieron disfrutar de un magnífico juego de plataformas ambientado en los eventos de Regreso al Futuro 2. La labor de Telltale Games ha sido más ambiciosa y pretende expandir el universo creado por Rober ZemeckisBob Gale. El propio Gale se ha encargado de supervisar y dar el vistobueno al proyecto que nos lleva a volandas entre 1935 y 1986 limando las catástrofes que pueden producir los viajes temporales.

El arco argumental se basa en las típicas situaciones que tanto han popularizado a la trilogía cinematográfica. Ir a linea temporal A, meter la pata. Ir a la linea temporal B, darse cuenta que hay que deshacer cosas. Volver atrás, salvar el tiempo. Por supuesto, hay que lidiar con la familia Tannen y procurar no meter la pata con la familia McFly. Pero la verdadera antagonista de la historia es Edna Strickland, hermana mayor del director Strickland quien tanta tirria le tiene a Marty. Tampoco me gustaría especificar el papel que ejerce Edna Strickland en la historia ya que considero que deberiáis verlo vosotros mismos.

El diseño de los personajes se basa en tal y como los conocemos en las películas, de hecho choca que tanto Marty McFly como Biff sigan vistiendo igual un año mas tarde de los acontecimientos cinematográficos. Nimiedades a parte, el tono caricaturésco le sienta estupendamente y los escenarios, aunque escasos, recogen toda la esencia del Hill Valley que tanto adoramos.

El compositor en nómina de Telltale, Jared Emerson-Johnson, realiza una gran labor basándose en las reconocibles melodías de Alan Silvestri. Mientras que Christopher Lloyd se enfunda de nuevo en el papel de Doc Brown, A.J. Locascio pone la voz a Marty McFly por razones de edad aunque el mismísimo Michael J. Fox pone voz a William McFly a quien conocimos siendo un bebé en Regreso al Futuro 3. Una lástima que Thomas F. Wilson no retomara su rol de Biff Tannen como tampoco lo hacen Lea Thompson y Crispin Glover como los padres de Marty. Curiosamente, quien si regresa al universo BTTF es Claudia Wells, quien interpretara a Jennifer Parker en la primera película (mas tarde sería Elisabeth Shue) y lo vuelve a hacer en el juego.

El juego en sí cuenta con la jugabilidad limitada de una aventura gráfica contemporanea. El cambio entre escenarios es brusco y a menudo los controles se alteran con la nueva perspectiva haciendo el control bastante confuso, sobretodo en sus versiones de consolas siendo, junto los irregulares tiempos de carga, lo poco negativo del juego. Los puzzles planteados no son demasiado rebuscados y es facil abrirse camino por la historia. Aunque, para los rezagados, el sistema de pistas resulta útil en determinados momentos.

Sinceramente, en los tiempos que corren me hubiese dado más miedo que Hollywood hubiese querido exprimir la saga con otra película y el formato escogido para el retorno de Marty me ha parecido acertado. Es un alivio comprobar el respeto y mimo que el equipo de Telltale Games ha tenido con la serie. Ahora bien, estoy convencido de que, comprimiendo el argumento, en una película de animación hubiese sido la bomba.

Os aconsejo que le echéis ojo al espacio que tiene el juego en Steam y estéis atentos a las posibles ofertas. El juego ha sufrido reducciones de precio varias veces y, si sois fans de Regreso al Futuro y todavía, no lo habéis jugado, no lo dejaría pasar. Os recomiendo encarecidamente la versión de Mac o PC antes que la versión de consolas (aunque admito que no he probado la versión de iOS).

En fin, larga vida a Marty McFly. 7,5.

 

Broken Sword: La Leyenda de los Templarios (The Director’s cut)

Seguimos con el ciclo “juegos viejunos que todo el mundo ha jugado excepto yo (hasta ahora)” con Broken Sword: La Leyenda de los Templarios. Ubiquémonos. Corre el año 1996 y Lucasarts empieza a vivir el ocaso de sus aventuras gráficas point and click. Por aquel entonces los aficionados a las aventuras teníamos en el punto de mira a Revolution Software gracias al magnífico Beneath a Steel Sky, publicado en el 94, y que decide lanzar el primer título de la saga Broken Sword. Un juego que se presentaba con un cuidado aspecto gráfico, incluyendo cinemáticas animadas , y que nos ponía en la piel de George Stobbart, un turista norteamericano que se encuentra en una cafetería de París cuando un atentado le mete de lleno en una investigación que le llevará a una disputa con siglos de duración. Pero Stobbart no estará solo, le ayudará la reportera Nicole Collard. Como reza el título del artículo, no he disfrutado del juego original sino del “Director’s Cut” lanzado en 2009 en infinidad de plataformas, con un lavado de cara y nuevas secuencias protagonizadas por Nicole.

Reconozco que en esto de las aventuras gráficas únicamente me he nutrido de los viejos títulos de Lucasarts y Sierra (a excepción de Beneath a Steel Sky) por lo que las comparaciones son odiosas en cuanto nos ponemos a jugar a cualquier título del genero. Broken Sword cuenta con una interfaz que facilita bastante las cosas, basta con hablar o interactuar con objetos para seguir adelante y en los tiempos que corren es un título perfecto para los jugadores casuales (ese mal endémico). El juego es bastante más fácil de lo esperado y, a una mala, cuenta con un sistema de pistas que te hará sentir un loser si echas mano de él. La historia es muy simple, no pasa de entretenida, y  el humor que presenta no cuenta con la acidez de las aventuras de Lucasarts así que no va más allá de despertar una ligera simpatía.

Visualmente se ha diseñado un nuevo “hud” (head-up display) para interactuar con los objetos y/o personajes, mucho más limpio y atractivo, y se han añadido dibujos con estética cómic de los personajes que se muestran en las conversaciones. Por lo demás, está prácticamente igual, algo negativo si tenemos en cuenta que las cinemáticas no se han alterado y se ven muy sucias en comparación al juego.

El juego está considerado una de las mejores aventuras gráficas de los 90, tiene todos los ingredientes, me lo creo. Pero supongo que me ha pillado en la época equivocada ya que no veo más que un juego entretenido, bien hecho y, según cuando lo mires, económico. Este es uno de esos juegos que rebajan en steam (para Windows y OS X) a la primera de cambio, yo de vosotros no lo perdía de vista. Un 7.5 se lleva.

Half-Life 2

Gordon Freeman, en hibernación durante años por designio de un misterioso hombre con un maletín, es colocado en un tren rubo Ciudad 17, una de las varias ciudadelas fortificadas sede de la gestión de la Tierra por parte de La Alianza Combine, una fuerza militar cuyo origen reside en otra dimensión. La ciudad esta regentada por el Dr. Wallace Breen, antiguo director de Black Mesa, la instalación científica en la Freeman trabajaba y lugar en el que se originó el desajuste dimensional abriendo la brecha que produjo la entrada de razas alienígenas. Concebida más como una carcel, Ciudad 17 cuenta con un movimiento de resistencia liderado, entre otros por el Dr. Eli Vance, su hija Alyx será de gran ayuda en la misión de Gordon de derrocar al Dr. Breen e impedir que sus contactos con los alienígenas sean fructíferos.

No lo he comentado por aquí, hasta ahora, pero soy un ávido usuario (luenkun) de la plataforma Steam en su versión para OS X, todo un revulsivo al potencial gamer de los usuarios de Mac. Valve no sólo es la compañía responsable de la plataforma sino la que revolucionó la capacidad narrativa en el mundo de los FPS, a finales del siglo XX, con la primera entrega de la saga Half-Life. Desgraciadamente, este no está disponible para OS X pero sí la secuela que aquí trato, lo que la convierte en la primera secuela que juego sin haber completado el título anterior, el cual juro completar algún día vía Wine en la partición de Linux.

Volviendo al main subject, Half-Life 2 supuso un salto de calidad en la tecnología de Valve en lo que respecta a su motor Source, todavía utilizado ampliamente. Jugar a Half-Life 2 a día de hoy, más de 6 años después de su lanzamiento, a 1080p y con sus características gráficas a tope puede dejar técnicamente a la altura del betún a algunos de los títulos consoleros de los últimos años. He de confesar de que poseo el título en 360 pero al final me he decantado por jugarlo a la antigua usanza, ratón en mano, y he disfrutado las 15 horas que cuesta llegar hasta el final, todo ello sin interrupciones de cinemáticas ya que, de principio a fin, todo ocurre en “plano secuencia”. Uno de los fuertes del motor source son sus físicas, algo que en el juego se usa de maravilla en la inclusión de puzzles, algunos bastante enrevesados, que tendremos que resolver para ayudar a Gordon a sortear obstáculos. Sin duda una característica rara en los FPS actuales.

De Half-Life 2 se dijo, en su momento, que era el mejor juego que había salido jamás, cosa que corroboró IGN el año pasado nombrándolo el mejor juego de la pasada decada. Esto puede ser más o menos discutido, pero hay que reconocer que el viaje que ofrece Valve con este juego es inolvidable, una experiencia obligatoria para los videojugadores.

Dolphin en Snow Leopard

Iba a escribir un post sobre como configurar Dolphin, el emulador open source de GameCube y Wii, para Snow Leopard. En realidad iba a transcribir las instrucciones dadas en osxdaily. Sin embargo, después de pegarme la paliza peleando con en MacPorts y compilando, he conocido la existencia de una gente que se dedica a construir los últimos releases de Dolphin y los sube listos para ejecutar en esta página.

Aquí tenéis un video del emulador funcionando en mi equipo. (iMac 3,06 Mhz. 4GB Ram. ATI Radeon HD46870)

El video muestra solo juegos de GameCube por la simple razón de que mapear en el teclado todos los movimientos del Wiimote es infernal, a parte de que para jugar a la Wii, puedo hacerlo en una Wii. Bien es cierto, que hay gente que se las apaña para configurar el Wiimote con el emulador para disfrutar los juegos en HD.

Ahora a disfrutar de los juegos de GameCube tan difíciles de conseguir y que valen una fortuna en el mercado de segunda mano.
:)

Un pingüino en mi manzana

Después de casi dos meses de disfrutar exclusivamente OS X en mi equipo doméstico, al fin me atreví a instalar Linux en mi Mac Mini. La razón por la que he tardado tanto en hacerlo ha sido básicamente la pereza. Y es que viendo los tutoriales kilométricos con mensajes de advertencia que corren por ahí es normal. Por eso decidí estar en la iparty para hacerlo, para tener una red de seguridad de compañeros frikis con Mac a los que consultar en caso de problemas. Lo que no me esperaba yo, es que el proceso fuera tan fácil y seguro, tanto que me arrepiento y avergüenzo a la vez de haber tardado tanto. Con tan solo tres pasos (menos que el chiki chiki), podremos disfrutar de dos excelentes sistemas operativos en nuestro equipo. Eso sí, en un Mac OS X con sistema Leopard. ¿Por qué? Lo explico en el primer paso.

mac-ubuntu.jpg

1.- Particionado

Leopard posee una aplicación llamada Bootcamp, existe una versión beta para Tiger pero no tiene soporte y esta dejada de la mano de Jobs. Dicha aplicación fue ideada para poder instalar MS Windows en los equipos de Apple (si, se lo que estáis pensando la mayoría). Lo primero que hace con el Bootcamp es realizar una partición limpia en el disco duro de nuestro Mac. Le asignamos la capacidad de la partición de “Windows” arrastrando con el ratón el separador de las particiones. Tal y como se puede ver en la imagen que he robado de aquí.

apple-bootcamp-create-second-partition.png
Pincha para que crezca como ultraman

Cuando hayamos distribuido las particiones de manera necesaria, le damos a particionar y se pondrá a la faena. Debo decir que ya lo intenté hace tiempo y en aquella ocasión me dió un error. Semanas más tarde lo volvi a intentar y funcionó sin problemas, desconozco los factores que hacen que falle pero si os da error no os preocupeis, volvedlo a intentar. Al terminar nos pedirá el disco de instalación de Windows, es el momento idóneo para despedirnos de Bootcamp.

2 .- rEFIt. Menú de arranque

Lo siguiente que vamos a hacer es instalar rEFIt, un programa que, al instalarse, se aloja en la EFI de nuestro Mac y que realizará las labores de menú de arranque en el que podremos seleccionar la partición o dispositivo desde el que queramos arrancar, incluidos CDs y discos duros externos, algo realmente útil. Una vez instalado, abrimos un terminal y lanzamos los siguientes comandos.

$ cd /efi/refit
$ ./enable.sh

Introducimos el CD de instalación de Linux, Ubuntu en mi caso, y reiniciamos el equipo. Cuando el equipo tire a arrancar de nuevo nos encontraremos con un atractivo menu que luce más o menos así.

refit-screen.jpg

Evidentemente sin el logo de windows. Nos encontraremos con la opción de ejecutar desde el CD, ya solo por eso vale la pena refit. Ejecutar desde el CD pulsando C es un poco tedioso, nunca sé si pulso poco o mucho…. eeer… bueno, le damos a nuestro CD de linux y ya solo queda la…

3.- Instalación

Si habéis instalado Linux aquí hay poco más que contar. La instalación de Ubuntu es muy fácil. Simplemente tenemos que escoger la partición fat32 para formatear a ext3 y poner el punto de anclaje “/”, si queréis añadir swap solo tenéis que reajustar la partición y listo.

Una vez instalado y expulsado el CD, nuestro equipo se reiniciará mostrando la partición de Linux en el rEFIt. Ya tenemos dos sistemas operativos maravillosos en nuestro precioso Mac Mini. Aquí os dejo un screenshot de mi Ubuntu con el compiz a tutiplen.

compiz-luenorg-1.jpg
Pincha para verlo de guays

Resumiendo los ingredientes son:

1.- Bootcamp (Incluido en Leopard)
2.- rEFIt
3.- Una distribución de Ubuntu o Kubuntu.

¡Y listo! Solo quedará la duda sobre que sistema operativo arrancar cuando estéis en el rEFIt. Yo lo tengo claro cuando se trate de programar y trabajar, sin duda tirare a Linux y dejaré el trabajo multimedia para OS X. De todas formas, estoy convencido de que convivirán muy bien.