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Prince of Persia: Las Arenas Olvidadas (Wii)

Guiado por una genio llamada Zahra, el principe trata de escapar de un palacio en ruinas. La huida le llevará a la entrada del reino de Izhidar, actualmente hechizado por una bruja a la que libera tras hacerse con una espada sagrada clavada en una piedra. El principe descubre que la bruja es responsable, no solo de la caída del reino, sino de mantener en cautiverio a la princesa de Izhidar. Seguido por el ansia de hacerse con los favores del reino y la princesa, el joven se dispone a perseguir a la bruja y acabar con ella.

Damas y caballeros, bienvenidos a la nave del misterio. En el programa de hoy tenemos el espeluznante caso de un juego de Wii claramente superior a sus homólogos en las consolas de mayor rendimiento. Se que esto da bastante miedo, me incluyo, pero acompañenos en nuestro viaje al cuarto milenio.

Disculpad la presentación tonta pero algo de fondo tiene. Prince of Persia: Las Arenas Ovidadas para Wii fue la apuesta de Ubisoft Quebec para que la consola de Nintendo no se quedaras sin su dosis del persa más famoso del mundo de los videojuegos, como ya ocurriría en 2008. También coincidiendo con el lanzamiento de la película de Disney basada en este peculiar universo, el principe llego a la Wii a la par que el título homónimo destinado a Xbox360, PS3 y PC. pero completamente desvinculado argumental y técnicamente.

Con una estética a medio camino entre el reboot de 2008 y las entregas de la saga de las arenas del tiempo, el juego utiliza el motor gráfico de estas últimas para sacar provecho al potencial de la pequeña blanquita. Evidentemente no puede competir visualmente con sus hermanas mayores, pero la ambientación del reino de Izhidar es más que notable.

Donde realmente marca la diferencia este título es en el corazón de la saga: las plataformas. Pocos juegos de la consola de Nintendo pueden presumir de sacarle un buen partido al Wiimote, y aquí lo hacen de manera nunca vista a la hora de “plataformear” en un juego de prince of persia. Hasta ahora, este juego es el más divertido de la saga. Sin embargo, la diversión se trunca cuando tenemos que enzarzarnos en batalla. El punto flojo de la saga continua siéndolo aquí, convirtiéndose en un lastre, del que nos libraremos simplemente agitando el Wiimote y el Nunchuck como locos, para seguir con nuestros ejercicios de parkour o resolver puzzles que nos tendrán entretenidos un buen rato. Otro aliciente son los niveles 2.5D incluidos en los extras, aunque algunas partes del juego (pocas para mi gusto) se encuentran en esta perspectiva.

No es un juego redondo pero si notable, sobretodo en el catálogo de la Wii, normalmente abarrotado de títulos mediocres. Así que un aplauso para los señores de Ubisoft Quebec por hacer una secuela digna de Las Arenas Perdidas.

Prince of Persia: Las Arenas del Tiempo

Dastan (Jake Gyllenhall) fue recogido de niño de las calles por el rey Sharaman (Ronald Pickup), conmovido por su valentía. Años mas tarde, se encuentra en las filas del ejercito que se prepara para atacar Alamut por consejo de Nizam (Ben Kingsley), hermano del rey. La ciudad esta protegida por una vieja orden liderada por la princesa Tamina (Gemma Arterton) descendiente de los guardianes de las arenas del tiempo, el verdadero motivo de la ambición de Nizam quien, tras tomar Azimut con éxito, tiende una trampa a Dastan poniendo al pueblo en su contra y forzándolo al exilio con la forzosa compañía de Tamina.

No, no repito artículo, el título esta bien. Siguiendo el verano “princeofpersil”, he decidido hablaros un poco de la película que se estrenó el año pasado sobre la franquicia creada por Jordan Mechner. La vi el año pasado en el cine pero, como no hablé de ella, voy a aprovechar para hacerlo tras revisionarla en versión original. La todopoderosa mano de Disney  ofrece un producto familiar producido por Jerry Bruckheimer,  asociado a títulos verdaderamente infames como Armageddon y Pearl Harbour pero cuya saga de Piratas del Caribe, también trabajando para Disney, le salió más que rentable. Para dirigirla contaron con Mike Newell, director de insustanciales comedias británicas y de la peor entrega de la saga cinematográfica de Harry Potter.

Como veis, los ingredientes para el desastre estaban servidos y esperaba una película de esas que les dan motivos a los gafapastas de reafirmar la teoría sobre las películas basadas en videojuegos. Pero hay que matizar. A pesar del título, la película no tiene absolutamente nada que ver con el juego  homónimo  más allá del recurso de las arenas. ‘Inspiración’ sería la palabra adecuada para definir su relación con los juegos, aunque puestos a buscar paralelismo con estos, habría que retoceder al Prince of Persia 2 (1993) para encontrar las mayores similitudes. Lo digo más que nada por eso del príncipe desterrado que lucha por limpiar su nombre y las batallas por los tejados. Tampoco se han cortado a la hora de meter mano a otros títulos de Ubisoft al introducir al clan de los Hassassins, aunque distan bastante de los mostrados en Assassin’s Creed.

A pesar de las premisas y ante mis sorpresas, no puedo considerar Prince of Persia: Las Arenas del Tiempo como una película fallida ni una super producción pretenciosa. A pesar del príncipe anglosajón con cara de simpaticote y la princesa top-model de perfecto acento británico, el resto no chirría demasiado a pesar de utilizar recursos argumentales mas vistos que el famoso gol de Iniesta. La relación entre Dastan y Tamina recuerda bastante a la del principe y Elika en el juego de 2008, o a la de Indiana Jones y Willy en sus aventuras contra el culto toogie. Chica tozuda vs. chico arrogante que sabe lo que hace…¡fight!

Pero al final triunfa l’amour

Al príncipe se le conoce por su habilidad con el parkour (moverse por paredes y cornisas como quien baja al parque) pero, a pesar de estar presente, no explotan demasiado el recurso. La toma de Alamut es probablemente la escena más atractiva en lo que a acción se refiere, pero es la primera y el resto de escenas de aventura no están a la altura de esta. En definitiva, podrían haberlo hecho peor, pero no estamos ante un producto infumable (como, por ejemplo, Avatar). La película es entretenida y saca un aprobado más que merecido, ganándose a pulso el sello de “película de sobremesa para ver mientras la sangre está en el estomago y no en el cerebro”. Si yo fuera Jordan Mechner, no me molestaría que asociaran el nombre de mi franquicia de videojuegos con esta película. Shigeru Miyamoto no puede decir lo mismo de su fontanero.

Resumiendo, que tiene mi thumb up.

 

Prince of Persia: Las Arenas Olvidadas (HD)

Algún tiempo después de los acontecimientos de Las Arenas del Tiempo, el principe se dirige al reino de su hermano Malik para encontrárselo bajo ataque. Utilizando sus habilidades se cuela en el castillo y trata de reunirse con su hermano. Cuando lo hace, este se encuentra refugiado en la cámara del tesoro del Rey Salomón en donde se encuentra encerrado un ejercito sobrenatural invencible. Malik tiene la intención de utilizar dicho ejercito para repeler el ataque pero, rompiendo el sello que lo contiene, lo libera con resultados nefastos. El ejercito ya tiene a su lider, el demoniaco Ratash. Malik y el principe se reparten el sello en dos mitades, mientras que la parte del principe le otorga los poderes de la benévola Razia, la parte de sello de Malik hace más fuerte a la par que maligno a su poseedor. El príncipe, una vez más, intentará deshacer el entuerto y rescatar del ejercito de Ratash tanto a su hermano como a la ciudad.

La coletilla HD del títular hace referencia a la versión del juego que apareció el año pasado para las consolas chanantes y PC, de historia y mecánica completamente diferentes al resto de juegos homónimos aparecidos en la otras plataformas. El juego fue lanzado coincidiendo con el debut cinematográfico de la franquicia bajo el sello Disney, sin embargo no tiene nada que ver con la película más allá del atuendo del príncipe. Pero hablemos del juego…

Prince of Persia: Las Arenas Olvidadas (A.K.A. The Forgotten Sands), es el intento de Ubisoft de devolver la saga a sus años gloriosos tras la acogida modesta que tuvo su intento de reboot allá por 2008. El resultado aquí es diferente al de entonces, pero tampoco parece cumplir las expectativas a pesar de ser un título bastante correcto.

Una de las taras que residen en el título son las descafeinadas batallas que, aunque cuentan con muchos más enemigos en pantalla, son más simplonas y fáciles incluso aquellas con enemigos que triplican en altura a nuestro héroe. Si a eso le añadimos la corta duración del juego, tenemos un título que se digiere más rápido que un “flash” en verano ya que la historia no es precisamente densa.

A lo largo del juego uno acaba rindiéndose a él. Gráficamente el juego sobresale, y me atrevería a decir que para usar el mismo motor gráfico que la saga Assassin’s Creed obtiene mejores resultados. Claro que no es lo mismo trabajar en un mundo abierto que en escenarios concretos. El juego nos ofrece momentos dignos de postal y la ambientación sonora y el impecable doblaje ayudan a redondear el apartado técnico. Pero por supuesto, lo que nos mantiene pegados al mando es el plataformeo, que aquí añade a la ecuación los originales poderes de Razia. El poder estrella es el de congelar el agua para usarla como columnas, paredes o barras para lograr seguir avanzando. El segundo poder característico es el de invocar trozos de escenario del pasado, aunque está bastante desaprovechado al limitarse a una única ubicación concreta del juego. La combinación de los dos poderes añade mucha vida y diversión a la experiencia del parkour persa.

Mi mayor reto en el juego fue conseguir un logro que consistía en saltar 30 veces desde la cabeza de un enemigo a la de otro, no se si eso dice mucho a favor del juego pero,  en definitiva, Las Arenas Olvidadas ofrece, a pesar de lo mencionado, un agradable paseo por bellos palacios con buena jugabilidad y dedicado desarrollo.

Si queréis leer más, aquí tenéis otro análisis más extenso.

Prince of Persia: Las arenas del tiempo

Tras una dura batalla, el rey Sharaman toma el reino de Azad venciendo a las tropas del Maharaha del lugar gracias a la tración del Visir de este. Mientras, su hijo, el príncipe, logra acceder al interior de la fortaleza y a la cámara del tesoro de esta, lugar de donde coge una daga de la cual descubre, accidentalmente, que tiene el poder de retroceder el tiempo. El Visir anhela la daga que el príncipe ha cogido y engaña a este para clavarla en el reloj que encierra las arenas del tiempo convirtiendo a todos en Azad en terribles monstruos de arena. Con la ayuda de la hija del Maharaha, Farah, el príncipe intentará deshacer el entuerto.

Prince of Persia: The Sands of Time (o Las arenas del tiempo) es uno de esos títulos considerados clásicos que no había completado todavía. Lo dejé a mitad en su versión de Xbox, por culpa del salto a la nueva generación, y no ha sido hasta su llegada remasterizada a Playstation 3 que lo he completado. El juego fue lanzado en 2003, y fue el primer Prince of Persia tridimensional en calar en la cultura videojueguil debido al auge de las nuevas consolas domésticas. Realmente, cuando uno juega a este título realmente puede ver todo lo que los actuales juegos le deben.

Las arenas del tiempo no sólo fue un revulsivo para la franquicia creada por Jordan Mechner, sino que lo fue también para los juegos de acción y plataformas en una época en la que a Lara Croft comenzaban a fallarle sus poligonales encantos.  Los críticos y jugadores se rindieron a las aventuras del príncipe sin rechistar. Sin embargo… ¿ha envejecido bien?  Se podría decir que si. Antes que Altair o Ezio  escalaran grandes torres acongojados por el paisaje ofrecido por las alturas, el principito ya hacía de las suyas aquí de manera bastante resultona. Sin embargo en el plataformeo, el punto fuerte del juego, el buen control es indispensable y aquí a veces se echa en falta ya que la nada amistosa cámara hace de las suyas varias veces, por no hablar de lo complicado es en algunos momentos rebotar de una pared a otra varias veces consecutivas. Las batallas son bastante monótonas y aburridas, los tipos de enemigos se pueden contar con una mano y la mayor dificultad reside en la cantidad de enemigos a la vez que tenemos que vencer antes de seguir haciendo de funambulista, además el “jefe” final es demasiado fácil. Aún así el juego se puede considerar una clase magistral de buen gameplay y equilibrio entre géneros.

Sobre la versión de Playstation 3 no se puede decir demasiado a su favor. Si ya en la Xbox había veces que se ralentizaba el comportamiento del príncipe, en la versión remasterizada hace lo mismo. Y es que en lugar de ofrecer una remasterización cuidada, como los títulos de God Of War o Sly Cooper, se han centrado en realizar una conversión 3D para aquellos afortunados que cuenten con una tele que lo tolere. No es mi caso, así que no puedo opinar sobre la presunta calidad de la experiencia de juego en 3D. Al menos la imagen luce más limpia y nítida que nunca. Respecto al sonido, este título se hace la picha un lío con el sonido 5.1 y la gestión de canales ya que a veces es prácticamente imposible oir lo que dicen, y eso que el doblaje es superior al de los juegos de aquella época.

Anyway, este juego no deja de ser una asignatura troncal para los jugadores. Recomendable al 100%.

 

Prince of Persia (2008)

Un joven vaga por el desierto buscando a su mula perdida, la cual cargaba con todos su bienes y tesoros adquiridos en sus aventuras. Su camino se cruza con el de una joven amenazada por unos soldados. El joven salva a la chica, la cual resulta ser una princesa llamada Elika, y la escolta al palacio Ormazd, lugar de reposo del arbol de la vida que encierra al malvado dios de la oscuridad y la corrupción, Ahriman. El padre de Elika logra romper el sello que retenía a Ahriman extendiendo la corrupción. El joven y Elika comenzarán una aventura para detener a Ahriman y sus subditos gracias al poder de Ormazd que alberga la princesa.

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El pasado año, Ubisoft probó suerte con el relanzamiento de una saga iniciada a finales de los 80 por Jordan Mechner con el juego de título homónimo. Tras una decente cifra de ventas con la saga de “Las arenas del tiempo“, se pretendió aprovechar la nueva generación de consolas para reinventar el carisma del príncipe. Desde mi punto de vista el resultado no ha llegado a cuajar.

La historia es muy descafeinada, casi infantil y, a pesar de no tener canciones, bien podría pasar por un largometraje de la Disney, los diálogos se acercan a los estereotipos de las películas de aventuras juveniles. Solo el final logra sorprender y darle un toqué más oscuro al argumento, y por oscuro me refiero al corazón de nuestro protagonista.

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El aspecto gráfico es el más destacable del juego al contar con el buen hacer del equipo de Ubisoft Montreal que ha optado acertadamente por el cell shading dando un toque interesante al atractivo diseño de los personajes que pululan por los escenarios movidos por una versión modificada del motor gráfico Scimitar, utilizado en Assassin’s Creed. Dichos escenarios, por cierto, para mí son lo mejor del juego por lo bien detallados y ambientados que están, cosa apreciable desde los puntos más altos.

El aspecto sonoro está también bien cuidado, sobretodo el doblaje español, que es uno de los mejores que he visto en mucho tiempo en el mundo de los videojuegos. La música la pone Inon Zur heredando algunas de las composiciones que Stuart Chatwood realizó para la saga de “Las Arenas del Tiempo”.

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La jugabilidad es bastante buena, teniendo en cuenta que tiende a simplificar las acciones del principe respecto a la anterior saga. Con tal solo dos botones tendremos todo hecho, y únicamente en las batallas tendremos que aplicarnos un poquito. Si a esto le añadimos el aliciente de que no podemos morir gracias al poder de Ormazd, tenemos un juego demasiado fácil cosa que le ha llevado a ser criticado por ello además, al igual que a su compañero de banquillo Assassin’s Creed, se le ha acusado de repetitivo por su mecánica de juego a pesar de poder englobarse en la categoría de juegos sand box.

Concluyendo, Prince of Persia no deja de ser un título de primera linea gracias a su sobresaliente desarrollo, pero su facilidad y lo descafeinado de la historia lo dejan en un quiero y no puedo. Parece mentira que todavía no hayan logrado superar la magia de aquel título de 1989…

Enlaces relacionados
- Web oficial.
- Crítica en Xboxgo de mi compañero Loki.
- Espacio en Gameocracy, la red social de videojuegos.