Punto de inflexión
Llevo varios días pensando si escribir o no sobre ello aquí. Al final supongo que no es bueno quedármelo dentro. La semana pasada mi vida alcanzó uno de los puntos de inflexión más temidos por todos desde el momento de nacer: la perdida de una madre.
Aunque suene a redacción de colegio, mi madre era la persona más buena que he conocido jamás y la más devota hacia sus hijos. Nació en 1936 y la guerra civil le privó de educación pero era una persona muy inteligente y trabajadora que luchaba por salir adelante y darnos todo lo que necesitáramos. Eso si, caprichos los justos. Todavía me acuerdo cuanto le tuve que dar la vara para que me comprara la furgoneta del Equipo A y el coche fantástico.

En esencia, esta página le debe mucho. A mi madre le gustaban las películas de miedo, incluso nos llevó de pequeños a ver Poltergeist yo salí aterrorizado y ella encantada. Gremlins, Regreso al Futuro, El retorno del Jedi, Karate Kid, Cazafantasmas… todos conocéis mi devoción hacia esas, entre otras, películas. Ella nos llevaba al cine a verlas, la mayoría al ya extinto cine Molina de Ripoll. De esos recuerdos viene mi debilidad por lo fantástico y ochentero lo que afortunadamente ha evitado que acabara convertido en un paleto mainstream.
No quiero hablar de los últimos meses, durante los que tanto luchó, pero por si acaso, y por si algún día Google les lleva hasta aquí, me gustaría agradecer al equipo de hematología del Instituto Valenciano de Oncología por lo bien que la han tratado siempre y al equipo de enfermeras de la tercera planta que la han cuidado de categoría.
Y sobretodo gracias a ti, mamá, por todo lo que has hecho por mi y por enseñarme que la humildad y la bondad es lo más valioso que puede atesorar cualquiera. Descansa.







Qué me dice...
El caso es que a mí no me pareció...
Otro tópico, ley de vida, a ninguno nos...
No puedo estar más de acuerdo....
La quería ver, pero después de leer...
Dona, pa gastar un descompte del cine...